Hoy les hablare de un caso poco sonado en los medios de
comunicación. Las noticias cuando no están cerca de nosotros o no son sonadas,
parecen distantes e incluso inexistentes. Pero que nosotros no sepamos de ellas
no quiere decir que no existan. Este es el caso de los niños tarahumaras que
tienen una mortandad del 12.5 por cada mil nacidos donde el 8.3 % mueren por
desnutrición. Esto se debe a las grandes sequias que se han presentado en
Chihuahua principalmente. Según el programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo, los seis municipios con menor índice de desarrollo están en la Sierra
Chihuahuense.
Chihuahua un lugar de riqueza con los años se fue secando y
fue revelando sus tierras erosionadas por la falta de agua y la voracidad de
algunos terratenientes. Hoy miles de niños sufren de desnutrición por la falta
de agua y alimentos. Viviendo en una constante lucha entre la educación y la
sed, la supervivencia habla primero y todo lo demás pasa a un segundo plano,
relegado y sin sentido cuando se sufre.
Lo que nos deberíamos preguntar es de ¿De quién es la culpa que
este tipo de cosas pasen? Y ¿Quiénes son los encargados de solucionar estos
problemas? La respuesta que he encontrado es que para que pueda haber un desarrollo
sustentable y para que este tipo de problemas puedan ser solucionados. Primero
se necesita de las políticas públicas y leyes del gobierno. Dos, se necesitan
campañas que propaguen la vos y nos informe de estos temas. Tres, necesitamos
de empresas privadas que estén dispuesta a desarrollar y prestar la tecnología necesaria. Cuatro, se
necesitan de organizaciones no gubernamentales que entiendan los problemas sociales
que existen en estas comunidades y así ayuden a sus habitantes. Cuatro, se
necesita que el medio ambiente sea tomando en todo momento en las futuras
decisiones, porque a falta de prosperidad y condiciones favorables
medioambientales es que en primera se propician las sequias, las malas cosechas
y por ende el hambre.
“El rostro indio es un reflejo de
lo que acontece en su alma. En todas las líneas de su cara se intensifica el
sístole diástole de su corazón y en el brillo de sus ojos se manifiestan uno a
uno los sentimientos que bullen en su interior. La cara del indio tarahumara es
una prolongación de vibraciones. Sugerente y firme relata todo lo que acontece
al numeroso pueblo rarámuri en su paupérrima existencia por los caminos de la
Sierra Tarahumara, que esconde en sus entrañas el pasado, el presente y el
futuro de los indios de la planta corredora”. Ignacio Mendoza
Bibliografía
Sánchez, S. 2012. La Tarahumara. Una deuda de más de 60
años. http://archivotomasmontero.org/site/2012/01/24/la-tarahumara-una-deuda-de-mas-de-60-anos/
2011. El tarahumara se muere de hambre. La parada digital
sin pelos en la lengua. http://laparadadigital.com/noticias-de-chihuahua-mexico.cfm?n=3634

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