
Hay una comunidad en La Central
Pijijiapan, Chiapas, aislada de toda comunicación. El 3 de enero del 2012, la
CFE les instaló por fin un sistema de electricidad que “alimentaba” a 20
familias aproximadamente. Un mes después, los habitantes de dicha comunidad
recibieron a empleados de la CFE que iban a “reparar el tendido eléctrico” sin
causar molestias a la comunidad. Fue una gran sorpresa la que se llevaron los
habitantes al notar que en cuanto se retiraron los funcionarios de la CFE, el servicio
de luz era inexistente, privando así su derecho al servicio de luz a la
comunidad.
Resulta curioso enterarse que dentro
de esta comunidad hay habitantes pertenecientes al EZLN, mismas personas que
tomaron lo sucedido con los empleados de la CFE como
actos de hostigamiento y provocación en contra de integrantes de la resistencia
civil. Con este acto se incurre en una clara violación de los derechos humanos
de los integrantes del Consejo Autónomo regional. Como es posible que con la
información de la agrupación se les prive de un servicio para el cual existen
instalaciones en la región. Aun cuando las ideologías de la población no
concuerden con lo que el gobierno piense que es lo “correcto”, es un derecho
humano formar agrupaciones independientes y formar parte del mundo político
local, así como ser escuchados por autoridades pertinentes. Con este acto se
puede notar una represión hacia una población diminuta, sólo consta de 20
familias, lo cual es inaceptable. No importa el tamaño, la localidad o la ideología,
actos así no deberían de sucedes y deberían de ser castigados por las
autoridades correspondientes.
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